martes, 15 de febrero de 2011

Sesión 35: A veces nos alejamos del amor de Dios

En las anteriores sesiones hemos estado considerando la vida de la gracia, es decir, la vida nueva que hemos recibido los cristianos en el Bautismo. Ahora, en las siguientes sesiones, deberemos mostrar una cuestión muy importante. El Bautismo nos limpió el pecado original con el que nacimos todos, pero no nos quitó la posibilidad de que nosotros cometamos pecados. 


¿Qué son los pecados?


Los pecados son ofensas voluntarias a la ley de Dios. Dicho de otra manera, hay momentos en que preferimos dejar el camino que lleva a Dios para tomar otros caminos distintos, que o bien terminan en precipicios o bien suponen un rodeo. También podríamos usar otra comparación. El pecado es una enfermedad. Como todas las enfermedades pueden ser muy graves y producir la muerte de la persona. En otros casos, la enfermedad no produce la muerte pero sí la debilidad y dolor. Así sucede con el pecado. Algunos pecados son tan graves, que reciben el nombre de "pecados mortales". Con esta palabra se quiere decir que el alma está muerta, aunque el cuerpo siga moviéndose. Expulsamos a Dios de nuestros corazones, y ya no tenemos la vida de la gracia que recibimos con el Bautismo. Y si Dios no está en nuestros corazones no es porque Él no quiera estar, sino porque nosotros le expulsamos de allí. También recibe ese nombre de pecado mortal, porque quien permanece en ese estado se condena él mismo al infierno: el infierno es el estado en que queda una persona que muere en pecado mortal. 


En otros casos, los pecados se llaman veniales porque suponen una ofensa leve a Dios. Dios sigue habitando el corazón del pecador. Es decir, la persona que comete un pecado venial sigue estando en gracia de Dios, pero el pecado "enfría" el amor y predispone a cometer otros pecados. 


Jesús es nuestro mejor amigo y también el mejor médico. Él ha venido para que los pecadores se curen de su enfermedad. Jesús nos ha enseñando que los pecados son como enfermedades:


1. El pecado nos deja ciegos. El pecador que permanece en pecado sólo piensa en su pecado. Es algo así como lo que le sucede a los borrachos, que sólo piensan en bebe alcohol. Cuando se trata de pecados graves, la persona pierde la visión y está como ciega. Jesús curó a muchos ciegos, para que recuperaran la vista.


2. El pecado nos impide mirar al cielo. Jesús curó una vez a una mujer encorvada. Tan encorvada estaba que sólo podía ver sus zapatos y el cielo le quedaba siempre a la espalda. Jesús la curó y la mujer se enderezó. Así nos sucede con el pecado. Los pecados veniales nos inclinan un poquito, sin que dejemos de ver el cielo. En cambio, el pecado mortal nos encorva totalmente y ya no somos capaces de ver a Dios. 


3. El pecado es algo muy feo, que nos hace también feos y horribles. Jesús curó a muchos leprosos. La lepra es una enfermedad que destroza la piel y la carne de la persona. Además, la lepra es muy contagiosa. Por eso los leprosos tenían que ir a vivir fuera de sus casas, fuera del pueblo o del campamento. Muchas veces, son otros amigos los que nos incitan a pecar, dándonos malas ideas o mal ejemplo. Sin embargo, Jesús curaba a los leprosos y también perdona a los pecadores, lavando su mancha. 


4. El pecado nos impide caminar con soltura por el camino que lleva al Cielo. O bien nos deja totalmente paralíticos, o bien nos produce una cojera que dificulta nuestro avance. Jesús curó también a los paralíticos. 


En los pecados mortales hay tres aspectos importantes:


1. Rompe nuestra comunión con Dios.
2. Hace daño a nuestros hermanos. Es como una manzana podrida en un cesto de manzanas sanas. Si no se quita en seguida, acabarán pudriéndose todas las demás.
3. Nuestro corazón se queda frío y endurecido. 


Fórmulas de la Fe

61. ¿Por qué los cristianos celebramos el domingo?

Porque el domingo es el día del Señor. Convocados por Dios Padre, celebramos la Eucaristía. Los cristianos no podemos vivir sin el domingo.

62. ¿Qué celebra la Iglesia en la Eucaristía?

En la Eucaristía la Iglesia celebra el memorial de la Pascua de Cristo, la actualización y ofrenda sacramental de su único Sacrificio en la Cruz.


63. ¿Cómo participamos los cristianos en la Eucaristía?


En la Eucaristía, los cristianos escuchamos la Palabra, damos gracias a Dios Padre y nos ofrecemos a Él con su Hijo Jesucristo. En la Comunión, recibimos a Jesús como alimento de Vida eterna que nos une a todos como hermanos.

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