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lunes, 7 de febrero de 2011

Sesión 11: Jesús es Dios y hombre verdadero

¿Cómo es posible que Jesús sea al mismo tiempo perfecto Dios y perfecto hombre? ¿Cómo se puede explicar y entender esto?

Éste es un gran misterio. Los misterios son verdades tan profundas que no se pueden entender completamente. Se pueden entender algunas cosas y éstas son muy importantes. Dios se ha hecho hombre porque ésta era la mejor manera de salvarnos por medio del amor. Cuando dos personas se quieren de verdad, desean saber todo el uno del otro e incluso acaban pareciéndose. ¿Os habéis fijado que los hijos se parecen mucho a sus padres, que tienen a veces los mismos gestos e incluso les imitan en todo? Eso sucede porque es muy grande el amor de los padres y de los hijos. Pues Dios nos ama tanto, tanto, que ha querido unirse a cada uno de nosotros por medio de Jesús. El Sagrado Corazón de Jesús es el símbolo o signo indicador del amor con que Él ama a su Padre y nos ama a todos los hombres.

Desde que nació en Belén hasta que murió en la Cruz, Jesús vivió para amarnos. Y las personas se aman con el corazón. Jesús, siendo Dios, ha querido encarnarse para podernos amar con su corazón humano. Él ha querido que todos tengamos un sitio en su Corazón. El Corazón de Jesús es tan grande que todos cabemos en Él.

Decía san Juan de la Cruz -que es un gran santo español- que es ley del amor perfecto que el amante se identifique con el amado, es decir, que lo quiera tanto que acabe uniéndose a él y se parezcan totalmente. Eso es lo que hizo Dios, nos quiso tanto que envió a su Hijo para que haciéndose hombre como nosotros -es decir, identificándose con nosotros, siendo uno de nosotros- pudiésemos comprender lo mucho que nos ama.

Sólo en una cosa no se parece a nosotros. Se ha hecho en todo semejante a nosotros excepto en el pecado. Porque el pecado es la única cosa que Dios no puede querer de ninguna manera. Dios quiere a todas las criaturas y en especial a los hombres y a las mujeres. A nosotros, Dios nos ha creado a su imagen y semejanza, es decir, capaces de vivir una vida de comunión y de amor.

Dios ha trabajado con manos de hombre, ha pensado con la mente de hombre, ha rezado las oraciones que le enseñaron sus papás. Jesús es perfecto hombre para enseñarnos el camino hacia el cielo y para que le imitemos en todo.

Siendo niño, obedecía en todo a José y a María.

La Bar-mitzvah de un niño judío
Sus papás subían todos los años desde Nazaret a Jerusalén para celebrar la fiesta de la Pascua, cuando Dios liberó al pueblo de Israel de Egipto y lo condujo por el desierto hasta la Tierra Prometida. De esta manera, Jesús aprendió la importancia que tenía Jerusalén en su vida. También él debería morir en Jerusalén.

Cuando tuvo doce años de edad, Jesús fue con sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua. Pero ese año, para Jesús fue muy distinto. A esa edad, los niños judíos realizan una ceremonia como la que ves en la imagen: la Bar-mitzvah, es decir, hacen suya la Alianza que Dios hizo con los Patriarcas y que realizó en el Sinaí con Moisés. El niño deja de ser niño. Ahora tiene que cumplir la Alianza, conocer mejor la Ley de Dios y comportarse como un mayor.

Ese año, cuando acabaron las fiestas, la Sagrada Familia regresó a Nazaret en una caravana grande con otros muchos peregrinos. Había mucha gente. Jesús comenzó el viaje con sus padres, pero no salió de Jerusalén. José y María descubrieron que el Niño no estaba con ellos, pero era ya muy tarde. Habían caminado muchos kmsdurante todo el día. José pensaba que estaba con María y ésta creía que Jesús estaría con su padre. Eso es lo que ocurría en esas caravanas, en las que los hombres y las mujeres hacían el viaje por separado. Como Jesús era muy joven, podía elegir entre ir con los hombres o bien con otros niños, acompañando a las madres. Tuvieron que esperar al día siguiente para volver a Jerusalén.

Allí buscaron al Niño y lo encontraron al tercer día. ¿Dónde estaba? En el Templo de Jerusalén. ¿Qué hacía? Se ocupaba de las cosas de su Padre Dios. Estas palabras son las que el Niño respondió a su Madre, cuando ésta la hizo esta pregunta:

- ¿Por qué nos has hecho esto? ¿No te das cuenta de que tu padre y yo te hemos buscado angustiados?

Jesús les responde diciéndoles que Él es antes que nada el Hijo de Dios y que tiene que cumplir una misión. Probablemente Él quería saber todas las cosas que en las Escrituras se dicen del Mesías. El aprender es algo muy humano. Y Jesús era un adolescente perfecto: se quedó en Jerusalén para aprender de los Doctores de la Ley. De hecho, cuando llegaron al Templo y vieron allí a Jesús, los Doctores de la Ley estaban admirados por las preguntas que Éste les hacía.

De esta manera, Jesús nos enseñó una importante lección: que todos los hombres somos hijos de Dios y que todos tenemos que ocuparnos de las cosas de nuestro Padre del cielo. A Dios tenemos que obedecerle por encima de nuestros padres y de todas las autoridades del mundo. Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Nadie puede obligarnos a hacer alguna cosa que sea pecado.

También nos enseña que todos los hijos de Dios deben de preocuparse por saber qué planes tiene Dios para ellos. Por eso hay que tomarse muy en serio el catecismo, donde se nos enseñan las cosas que se refieren a nuestro Padre Dios.

Porque Jesús siempre obedeció a sus padres. Y también nos enseñó a cumplir las leyes de los hombres. Cuando le  condenaron a muerte no fue porque hubiese sido mal ciudadano y no hubiese cumplido las leyes humanas, sino porque "siendo hombre se hacía pasar por Dios". Jesús les había dicho a los judíos que si no creían en su palabra, por lo menos creyeran en los milagros que Él hacía. Podía hacer milagros porque era el Hijo de Dios, es decir, porque siendo hombre era también perfecto Dios.

Pero te equivocarías si pensases que Jesús se pasaba el día haciendo milagros. En realidad, la mayor parte de su vida fue como la de los demás hombres de su época y de Galilea. Era carpintero, como José, y trabajó mucho tiempo hasta que se dedicó a predicar el Evangelio por las tierras de Galilea. Fue a partir de este momento, cuando ya tenía 30 años, cuando comenzó a hacer muchos milagros para ayudar a la gente a creer en Él.

2. Fórmulas de la Fe


17. ¿Qué es lo más importante que Dios ha creado?


El hombre y la mujer son lo más importante que Dios ha creado. Los creó a su imagen y semejanza, libres, capaces de amar y de conocer la verdad, e iguales en dignidad.


18. ¿Dios cuida de toda la obra de la Creación?


Sí, Dios cuida de todas las cosas con sabiduría y amor. Especialmente cuida de nosotros porque nos ha hecho hijos suyos. 


19. ¿Por qué nos ha creado Dios?


Dios nos ha creado para conocerlo, amarlo y servirle. Para ser felices con Él en la tierra y después en el Cielo.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Sesión 3ª: Dios nos habla: la Palabra de Dios

Playa de los locos. Suances
La Palabra de Dios no es como las palabras humanas, que se las lleva el viento.

Cuando Dios habla, su Palabra hace que las cosas existan. Y dijo Dios: - Hágase la luz, el cielo, las estrellas.
De esta manera, Dios nos habla a través de las maravillas de la Creación: las preciosas playas de Suances o del Sardinero, los caballos que están pastando a unos metros de aquí, la belleza de un cielo estrellado en una noche de verano. Hubo una vez una muchacha africana que fue capturada por los traficantes de esclavos y llevada esclava en barco hacia Europa. En el mar, ante una puesta de sol, santa Bakhita descubrió la existencia de Dios creador y decidió ofrecerle su vida. Dios le habló a través de la belleza del mar y del cielo.



El profeta Jeremías llora la destrucción de Jerusalén
Dios habló también con palabras a los patriarcas y a los profetas e intervino de muchas manera para decirle a su Pueblo la grandeza de su amor. Las palabras de los profetas se cumplían siempre porque eran los portavoces, es decir, los representantes de Dios: los profetas hablaron muchas cosas del Mesías, que se cumplieron en la vida de Jesús. Los profetas eran hombres de Dios y transmitían la palabra de Dios a su pueblo.

Dios siempre cumple su Palabra, porque es fiel y es la Verdad. En Dios nunca hay mentira ni engaño. Siempre cumple sus promesas. La principal promesa fue la venida del Salvador, también llamado Mesías. Todo lo que prometió se cumplió en la persona de Jesucristo.

Estas palabras y estos hechos se recogieron en muchos libros, que todos junto forman un solo gran libro llamado la Biblia, que está dividido en dos grandes partes: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.

Todo el Antiguo Testamento es preparación del Nuevo. En realidad, todo lo que Dios tenía que decir lo ha dicho de una sola vez en Jesucristo. Jesús es la Palabra de Dios hecha carne. Esto lo rezamos en el Angelus todos los días: el Verbo, es decir, la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Todas las cosas que hizo Jesús en la tierra desde los primeros llantos hasta los grandes milagros fueron expresión de la Palabra de Dios. Todos esos hechos y enseñanzas se recogieron en el Nuevo Testamento.

Así que la Persona del Verbo eterno de Dios es la Palabra de Dios hecha carne. Por eso, porque es Jesús quien nos habla, podemos entender perfectamente lo que Dios quiere decirnos. Pero es necesario que al escuchar el Evangelio o la Vida de Jesús tengamos el corazón bien abierto.
Desde el ambón se proclama la Palabra de Dios

Escuchamos la Palabra de Dios especialmente cuando en la Santa Misa es proclamada desde el ambón.

El Verbo es la Palabra de Dios que se proclama en la Santa Misa para que tú la oigas y, oyéndola, Cristo se encarne en tu corazón.

Te habrás dado cuenta de que en la Santa Misa, hay un momento en el que el Sacerdote se sienta y uno de los fieles sube al presbiterio (el presbiterio es la zona de la Iglesia donde está el altar y que está destinada a los sacerdotes o presbíteros) y abre un libro grande.

Ese libro grande se llama Leccionario y contiene los textos de las Sagradas Escrituras que tienen que ser leídos en la liturgia de la Palabra en la Santa Misa.

El leccionario se encuentra en el ambón. El lector abre el libro y lee las lecturas que estén previstas para esa celebración. Al acabar de leer, dice en alta voz:

− «Palabra de Dios».

Y el pueblo responde: − «Te alabamos, Señor»

Este es un momento importante. Dios te está hablando a ti. Y si tú escuchas con atención y devoción, es decir, queriendo comprender y amar lo que se está leyendo, entonces el Verbo de Dios −la Palabra de Dios− se encarna en ti. Cristo vive en tu corazón y tú te divinizas.

Ahora comprenderás mejor que en las iglesias el ambón tiene mucha importancia. En algunas fiestas solemnes, el ambón se inciensa en el momento en que se va a proclamar el Evangelio.

El altar es la mesa del pan de Cristo. El ambón es la mesa de la Palabra de Dios. Hay sólo una Eucaristía. Aunque tú no puedas comulgar todavía, ya puedes ir a Misa y prestar atención a las lecturas. No puedes comulgar el cuerpo de Cristo, pero sí puedes comulgar la Palabra de Cristo.

Te propongo un plan

· Cada vez que vayas a Misa pregúntate: ¿De qué nos va a hablar hoy Dios en la liturgia de la Palabra? ¿Qué querrá Dios de mí?

· No te sorprendas. Las Sagradas Escrituras hablan de Cristo. Y como la Palabra de Dios ha de encarnarse en tu corazón, para que tú seas también Cristo, se puede decir que las Sagradas Escrituras hablan de ti cada vez que celebras la liturgia de la Palabra.

· Cada vez que salgas de la iglesia, después de haber celebrado la Eucaristía, pregúntate: ¿De qué han hablado hoy las Lecturas de la Misa y el Evangelio?

Si no logras acordarte de nada, pregúntate si es porque has estado distraído o porque no has logrado entender lo que se decía. En el primer caso, pídele perdón a Jesús. Dios te ha hablado y tú estabas distraído o, peor todavía, quizá estabas distrayendo a los demás. Si has prestado atención y no has entendido, entonces pídeles a tus papás que te expliquen las lecturas.

Si te fueras de la Santa Misa sin haber entendido nada de lo que Dios te quiere decir, es como si te hubieras quedado sin el alimento que Él quiere darte.

Si eso ocurriera todas las semanas, entonces no podrías crecer. Podrías quedarte con una fe raquítica.

LAS FÓRMULAS DE LA FE PARA QUE MEMORICES

1. ¿Eres cristiano? Sí, soy cristiano por la gracia de Dios.

2. ¿Qué es la gracia? La gracia es la participación en la vida de Dios. Es la ayuda que Dios nos da para responder a su llamada.

3. ¿Quién es cristiano? Es cristiano quien cree en Jesucristo y ha recibido el Bautismo.